La corriente que regula el clima del planeta está cediendo más rápido de lo que se pensaba


29 de abril de 2026


Dos estudios publicados en la revista Science Advances confirman que la principal corriente oceánica del Atlántico se está debilitando a un ritmo muy superior al que preveían los modelos climáticos, con consecuencias directas para Brasil.

Imaginad una cinta transportadora gigante que recorre todo el Atlántico, llevando agua cálida de los trópicos hacia el norte y devolviendo agua fría de las profundidades hacia el sur. Este sistema, llamado Circulación de Retorno del Atlántico o AMOC, por sus siglas en inglés, es uno de los principales reguladores del clima del planeta.


Es responsable de mantener el clima templado de Europa occidental, de estabilizar los patrones de lluvia en gran parte de África y las Américas, y de controlar el nivel del mar a lo largo de la costa este de Estados Unidos. Cuando funciona bien, la AMOC distribuye calor y humedad de forma equilibrada entre los hemisferios; cuando se debilita, ese equilibrio empieza a deshacerse.


La AMOC solo comenzó a monitorizarse de forma continua en 2004, un período demasiado breve para evaluar con precisión una estructura que tarda siglos en completar un ciclo. Dos estudios publicados en la revista Science Advances han venido a llenar parte de ese vacío, y los resultados son preocupantes.

Lo que encontraron los nuevos estudios

El primer estudio, liderado por el investigador Víctor Portmann y colaboradores, combinó modelos climáticos con datos reales de temperatura y salinidad oceánica para proyectar el futuro de la AMOC hasta finales de siglo. La conclusión fue que la corriente podría debilitarse entre un 42% y un 58% antes de 2100, muy por encima de las estimaciones del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC).


El debilitamiento proyectado es aproximadamente un 60% más intenso que la media de los modelos climáticos disponibles, y los modelos que más se acercan a la realidad observada son precisamente los más pesimistas. Stefan Rahmstorf, uno de los principales especialistas mundiales en circulación oceánica, resumió el problema: las proyecciones pesimistas son, por desgracia, las más realistas.


El segundo estudio fue más allá de los modelos y utilizó dos décadas de mediciones directas realizadas por sensores instalados en el fondo del océano en cuatro puntos a lo largo de la frontera oeste del Atlántico Norte, desde el Caribe hasta Canadá. Los datos muestran que la AMOC lleva veinte años debilitándose de forma consistente en las cuatro localizaciones. Shane Elipot, oceanógrafo físico de la Universidad de Miami y coautor del estudio, destacó que esta región responde a los cambios en la circulación antes de que se hagan visibles en el resto del sistema, funcionando como un indicador anticipado de lo que está por venir.

Por qué el hielo de Groenlandia es el nudo de la cuestión

La AMOC funciona por diferencia de densidad: el agua cálida y salada de los trópicos viaja por la superficie hacia el norte, donde se enfría, se vuelve más densa y se hunde. A partir de ahí, esa masa de agua fría recorre el camino de vuelta por el fondo del océano, completando el ciclo.


El problema es que el calentamiento global está acelerando el deshielo de los glaciares de Groenlandia, y el agua dulce que llega al Atlántico Norte es menos densa que el agua salada, lo que dificulta el hundimiento que mantiene la corriente en movimiento. Con el tiempo, este proceso podría llevar a la AMOC a un punto de inflexión a partir del cual la recuperación sería prácticamente imposible en la escala de tiempo humana.


El último colapso de la AMOC ocurrió hace unos 12.000 años y provocó cambios climáticos abruptos en todo el hemisferio norte. Nada indica que un nuevo colapso sería menos severo.

Lo que cambia para Brasil

El debilitamiento de la AMOC no es un problema exclusivamente europeo. Para Brasil, las consecuencias serían profundas y desigualmente distribuidas por el territorio.


Investigaciones publicadas en los últimos años muestran que un debilitamiento significativo de la AMOC podría desplazar la Zona de Convergencia Intertropical —la franja de lluvias que recorre los trópicos— hacia el sur. Esto aumentaría las precipitaciones en el norte y el nordeste tropical de Brasil, pero las reduciría en las regiones extratropicales, incluidas partes del Sur y el Sudeste. Así, el Nordeste sufriría más episodios extremos de lluvia, mientras que la Cuenca del Plata, que abarca partes de Rio Grande do Sul, Argentina y Uruguay, vería un aumento de las olas de calor y una reducción de las lluvias invernales.


La Amazonia, por su parte, podría recibir más precipitaciones a corto plazo, aunque cualquier efecto estabilizador de la AMOC quedaría anulado por la crisis climática si continúa la deforestación. La corriente Subecuatorial de Brasil, que fluye a lo largo de la costa noreste del país, es señalada por los investigadores como uno de los mejores indicadores del estado de la AMOC en el Atlántico Sur, y su monitorización resulta crucial para anticipar cambios climáticos regionales.

Lo que aún está por resolver

Los estudios avanzan, pero no cierran el debate. Algunos científicos argumentan que los modelos más pesimistas siguen sobreestimando la velocidad del declive, y que la AMOC cuenta con mecanismos de autorregulación que los modelos actuales capturan de forma imperfecta. David Thornalley, profesor de ciencia oceánica y climática del University College London, reconoció que un debilitamiento mayor del previsto es claramente alarmante, pero subrayó que los resultados están lejos de ser la última palabra sobre el tema.


Con todo, uno de los estudios confirma con datos reales que el declive ya está en marcha; el otro muestra que las proyecciones disponibles hasta ahora subestimaban la magnitud de ese proceso. Juntos, refuerzan el argumento de que los países deben prepararse para escenarios más severos que los manejados hasta ahora.

Referencias

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LIVE SCIENCE. 'Nations need to prepare now': Key Atlantic ocean current is much closer to collapse than scientists thought. 2026. Disponible en: aquí. Consultado el: 27 abr. 2026.


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PORTMANN, Víctor et al. Observational constraints project a ~50% AMOC weakening by the end of this century. Science Advances, vol. 12, n.º 16, 2026. Disponible aquí. Consultado el: 27 abr. 2026.

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